Conducen aquella globalización, siguieron reprimiendo, invadiendo militarmente, ahondando la discriminación y el despojo comercial. Los sucesivos tratados comerciales profundizaron el empobrecimiento de los países subordinados al mercado mundial y sus pobladores comenzaron a migrar masivamente hacia el norte. Hasta entonces todo iba bien, los países ricos mostraban aquellas manifestaciones como ejemplo de la democracia neoliberal y los empresarios del norte aumentaban sus ganancias pagando la mitad de precio por la fuerza laboral tercermundista.
Con altas y bajas, en nuestros 23 años de democracia ininterrumpida, en Bolivia hemos asistido a las urnas en seis oportunidades, con un promedio de ausentismo del 40% que está por debajo de la media latinoamericana. Se puede colegir que el ejercicio del voto es una manifestación simbólica importante de nuestras esperanzas por el desarrollo, y de una creencia en la democracia como el mejor camino para construirnos país, a pesar de todo.
MOVILIZACIÓN INDÍGENA FRENA PROMULGACIÓN DE NUEVA LEY
Unos 800 indígenas que se movilizaron por el lapso de una semana hasta el Palacio de Gobierno y finalmente intentaron una movilización hasta Mburuvicha Róga (residencia presidencial) el 17 de noviembre pasado que fue impedida por la Policía Antimotines, lograron, gracias a la presión ejercida, la promesa del Presidente Nicanor Duarte Frutos de reestudiar la nueva ley antes de decidir su promulgación.
Rosalino Casco, 18, viajó a Venezuela para proseguir sus estudios terciarios usufructuando una beca. La noticia no sería tan importante (pues muchos jóvenes en el país han conseguido becas) si no se tratara de un caso muy particular. De padres campesinos, viviendo en una remota y pequeña comunidad agrícola, uno de los nueve hijos de la familia, el único que sigue estudios universitarios y por supuesto, el único fuera del país.